viernes, 4 de febrero de 2011

CUANDO EL AHORRO SALE CARO

No quedan dudas que es bueno que una dirigencia cuide y defienda las arcas del club. Es bueno que se haga a rajatabla. Más aun cuando con esa política se ha podido llegar al buen resultado, al éxito. Estudiantes se ha caracterizado por eso. Y de Estudiantes se han ido varios entrenadores que le dejaron mucho al club, por ese motivo.

Esa política, que es ideal para momentos de crisis económicas, desde la cual es factible obtener crecimiento, debe amoldarse y ser flexible con los momentos, debe adecuarse al contexto. Y la flexibilidad la determinan quienes la ejercen. Los dirigentes tienen la última palabra para marcar hasta donde se puede llegar con los deseos. Y qué cosas quedan lejos de las posibilidades.

Fue así como se fue, por ejemplo, Reinaldo Merlo. Quien salió del Pincha a horas de empezar un semestre. Fue también la excusa que pusieron Jorge Burruchaga y Diego Simeone, aunque en esos casos existían otros motivos para que los técnicos dejaran el club. Hoy es Sabella quien sorprende a propios y extraños renunciando a su cargo. Uno de los entrenadores más exitosos de la historia del club abandona Estudiantes de una manera que duele. Y genera un revuelo propio de tamaña pérdida.

La historia fue la misma en todos los mercados de pases. El DT exigía jugadores que creía necesarios. Y muchas veces no encontró respuestas satisfactorias. Fue notoria la incapacidad de negociar en el mercado de pases anterior, cuando Estudiantes quedó devastado en ofensiva luego de las partidas de José Sosa y Mauro Boselli. Para colmo Rodrigo López, el refuerzo, tardó un campeonato para ponerse a punto por infinidad de lesiones que no le permitieron completar un partido entero con la camiseta de Estudiantes.

Luego de ese déficit notorio en ofensiva, y que el Pincha saliera campeón por las virtudes grupales, muchas de las cuales le corresponden al entrenador, los directivos albirrojos no contrataron ningún delantero. Era de imaginar que hubieran salido corriendo a buscar un atacante. Ser 'el campeón' es un as en la manga para negociar, que aquí no se supo usar. Lamentablemente la negativa fue tajante. Si hubiera sido un capricho, hubiera sido similar.

Llegó Pablo Barrientos. Un enlace o volante ofensivo. Nadie duda de las cualidades del volante. Pero vale preguntarse si era más necesario que un delantero. Otro pedido de Sabella fue un lateral izquierdo: el DT sugirió a Lucas Licht, quien milita en Racing. Los directivos preguntaron, y al escuchar la cotización salieron espantados por el dinero que costaba el préstamo. Ante eso, la alternativa fue Nelson Benítez, quien llega desde San Lorenzo a préstamo; su pase pertenece al Porto de Portugal.

A Sabella no le gustó nada. "Costó más de lo normal que Alejandro acepte la contratación de Nelson Benítez", dijo el titular de Estudiantes, Rubén Filipas, horas después de que el ex DT Pincha anunciaba que renunciaba y conmocionaba al 'mundo Estudiantes'. Eran demasiadas cosas, y a todo esto, integrantes de la CD albirroja tuvieron poca prudencia: "Estudiantes se retira del mercado", dijo, con orgullo, el Vicepresidente Marcelo Malaspina.

Las condiciones estaban dadas para que ante cualquier mínima sugerencia la térmica se disparara. Y ocurrió. La tensa relación provocada por las diferencias en las contrataciones llegó a su fin de una manera abrupta. Sabella deberá decir públicamente el motivo (o los motivos), que no hay dudas que parten del desgaste con la Directiva. También los dirigentes deberán hacer una seria autocrítica de lo sucedido. De sus errores. Y sus reincidencias.

Habrá que analizar si Estudiantes, ese que llegó a una economía sólida y a un prestigio reconocido de la mano de esta línea dirigencial, se adapta a los contextos. Llegó al éxito de esta manera, pero ¿puede apostar más fuerte para crecer más?. Habrá que replantearse el modo de ejercer la austeridad. Descontadas las buenas intenciones vale la pena hacer un balance, y en todo caso cambiar la postura. Podría haberse evitado este mal momento.

En el reino del ahorro, el club que salió campeón no puede cumplir los deseos de su técnico, una vez más. Tampoco puede terminar su estadio de calle 1, a pesar de que actualmente una medida judicial mantiene detenida la obra. Para terminarlo, Estudiantes necesita financiamiento externo. Este debería ser el eje de una autocrítica de la dirigencia, que menospreció reclamos luego de relajarse tras la firma del contrato de Sabella, cuando en ese momento resignó cosas para continuar al frente del equipo. Han existido ventas millonarias. Y el campeón se queda sin DT. En principio, la culpa es de la austeridad. Una austeridad que en lo institucional, por ahora, pocos avances trajo.