martes, 24 de noviembre de 2009

Se retiró Calderón

El gran goleador Pincha colgó los botines después de una carrera profesional para la historia



Se ha retirado José Luis Calderón. El eterno goleador, el ídolo, el ejemplo a seguir por los futbolistas que inician el crecimiento en el profesionalismo. El trabajador que luchó la vida y encontró en el fútbol su gran profesión: la de goleador. Difícil no estar de acuerdo con cualquier elogio que pueda hacerse sobre su persona, desde lo futbolístico hasta lo humano. El "9" Pincha, un gran referente del semillero de delanteros que es Estudiantes de La Plata, le dijo adiós al fútbol, al menos de la línea de cal hacia adentro.

Con el olfato goleador modelo para cualquier goleador, el oportunismo latente en cada jugada y un hambre de gloria indiscutible, el gran delantero tuvo una carrera admirable por donde se la mire. Desde el debut en la Primera C de Cambaceres en 1991 hasta este retiro en el 2009, que la historia dirá por siempre que José Luis Calderón se retiró campeón de América, pese a haber seguido dando alegrías, como su último gol en Quilmes, ante Boca y por este campeonato. Y no fue un gol especial, fue el grito número 300.

Llegó a Estudiantes a pelearla en 1992. Fue un antes y un después en el Pincha. Estuvo en el club hasta 1995, año que consiguió ascender luego de perder la categoría en la temporada anterior. Entre 1995 y 2005, Caldera pasó por muchos clubes, y en la mayoría dejó buenos recuerdos: tres etapas en Independiente, un breve paso por Napoli, y un gran paso por México jugando en América y Atlas. También jugó en la Selección, aunque nunca tuvo continuidad y quizás el no haber marcado goles con la albiceleste sea la única deuda pendiente. En el 2004 volvió a la Argentina y jugó en Arsenal, donde tuvo un gran año. El 2005 lo trajo nuevamente al Pincha, en un regreso que a esa altura el goleador consideraba una deuda. Sus cuatro torneos y las copas disputadas en esta etapa fueron extraordinarios, con un 2006 excelente: protagonista del equipo de Burruchaga que llegó a cuartos de Final de la Libertadores y referente del campeón del Apertura 2006. El regreso de Verón formó una sociedad bien pincharrata para llevar a Estudiantes a dar una vuelta olímpica luego de 23 años. Luego de salir campeón con el gran equipo que era dirigido por Simeone, una fuerte diferencia con el DT fue la causa de su vuelta a Arsenal (2007). Con el comienzo del final de la era Simeone, Caldera siguió sumando laureles a su carrera: en un campeonato que quedará para el recuerdo del fútbol argentino, llevó a Arsenal a ser campeón de la copa Sudamericana, esa que muchos le restan importancia pero que los que dicen ser grandes se desvelan por ganar.

Después de ese gran año en el club del Viaducto y ya sin Simeone en Estudiantes, Caldera regresó en 2008 con 38 años, en lo que se preveía como su posible último tiempo en el fútbol. Tuvo enormes momentos, que no hubieran sido posible de no haber tenido cuidados casi obsesivos en su carrera. "El eterno" seguía rompiendo redes, pero ya su rendimiento comenzó a ir en bajada, leve pero bajada al fin. Y como si él lo hubiera elegido, después de haberle puesto plazo a su retiro, la fecha coincidió con un acontecimiento acorde a su carrera, y a la del club: en paralelo a su anuncio de despedida a fin de la temporada 2008-2009, la fecha coincidió prácticamente de manera sincronizada con la obtención de la Copa Libertadores, era la frutilla del postre.

La ilusión de ir por más, el hambre de gloria que lo caracteriza, el apoyo popular hacia el ídolo, y la sugerencia de otros ídolos como Juan Sebastián Verón, hicieron que Calderón decidiera jugar 6 meses más. Algo que fue unánimemente festejado por el pueblo Pincha, y el deseo de todos era que el retiro se produzca en Dubai, y si era ante el Barça, mejor. Cada uno formará su opinión si fue o no acertado esta postergación, que no fue en vano: Calderón llegó a los 300 goles en este Apertura 2009. Siempre es mejor intentar antes que quedarse con las ganas, eso dicen. Hoy, "con el diario del lunes" varios se dan cuenta que esa baja de rendimiento leve fue acentuada fuertemente por la inactividad de no ser titular. Calderón sabía que esto podía pasar, y la historia va a decir que un 24 de noviembre, Caldera dijo basta.

Campeón de la Primera C en la temporada 1991-1992 (en la temporada de su debut profesional) y campeón del Nacional B 1994-1995, después del descenso en el '94 fueron los títulos deportivos del final del siglo XX. Y luego de varios años de dar vueltas por el exterior y algunos pasos por equipos como Independiente, en el 2006 fue campeón de primera división con Estudiantes, en 2007 lo hizo con Arsenal en la Sudamericana, y el broche de oro fue la copa Libertadores obtenida en Estudiantes, en este 2009 que todavía sigue en pie. Goleador del Apertura de 1995 y del Clausura 2009 en los torneos argentinos y máximo artillero de la copa Libertadores 2006, que no pasó a Semifinales porque San Pablo fue beneficiado en la polémica definición por penales.

Coronada de gloria, así fue la carrera de José Luis Calderón. Arrancó desde abajo, como en la vida. Llegó al techo de lo que puede aspirar un jugador, y tuvo, tiene y tendrá la virtud de ser el ejemplo de generaciones posteriores de jugadores que aspiran a llegar a triunfar en primera. Quizás sintetiza el perfil de Estudiantes de La Plata, por la mística y las virtudes que no se han dejado de mencionar en los párrafos anteriores.

Es difícil hablar en pasado al referirse al goleador en las canchas. José Luis Calderón, a los 39 años dijo adiós a formar parte de los equipos dentro del terreno de juego. Dice tener 300 goles, pero la realidad es que perdimos la cuenta hace tiempo. El pichichi, el campeón, el ídolo, el referente, el eterno goleador se retiró después de 18 años de carrera profesional. Lo hizo después de coronarse campeón de América, de Argentina, del ascenso, de la enseñanza, de la humildad, de la vida y de los valores. Un grande dejó el fútbol pero no hay dudas que seguirá dando cátedra en cualquier lugar y en cualquier momento.

Dentro de poco no extrañará verlo sentado en un banco de suplentes dirigiendo un equipo. Y sin dudas que tiene las cualidades suficientes para hacerlo. Enseñó desde adentro y desde afuera de la cancha. El futbolista y el buen ser humano debe leer "el manual" de Calderón, para que todos imiten algo de lo bueno que hizo a lo largo de su carrera, en estas épocas que este tipo de personalidades son cada vez excepciones más grandes. Querido José Luis, la familia Pincha te agradece lo tanto que nos diste desde adentro de la cancha, donde entendiste a la perfección de qué se trataba y defendiste como pocos la camiseta albirroja. Y como es costumbre en este club, se celebra todo lo que seguirás aportando al futuro desde otro lado, seguramente. Más de un defensor todavía sigue con dolor de cabeza por haber tenido que "bailar con la más fea", y el privilegio de haberlo enfrentado. Caldera colgó los botines y, nostalgia de por medio, es una gran ocasión para repasar una carrera ejemplar. Eternamente gracias.